Arcas de Noé no aptas para el hombre,
dienunciados que equivalen a la sustancia precisa
del momento final en que todo se oscurece:
No habrá más piernas abiertas
ni mujer de tres días
con sabor a caramelo
y textura que endurece la mirada
por tanto presagio absurdo.
Queda una lejana fragmentación
y unas hojas de poesía que
no equivoca pero si comprende
la palabra efímero desde el cielo hasta su punta
-unas cajitas de arena me lo dijeron
retumbando en la madera de tantas cosas invisibles
que obvio no se ven pero se sienten-.
Sigo respirando aceite.
Sigo sin algunos cachos.
Sigo recomendaciones web
con micro bits que muerden, pero sigo.
Todo en la vida es verde.
Verde con imperfecciones,
verde como el color aural de lo verde,
verde como la putrefacción Lorquiana,
Verde,
yo no te quiero verde.
Y así el siseo de lo escondido cuando callas entumece,
hace tiritar de amor,
hace suicidar tus cartas,
hace guiños en el mail
y hace deglutir en carcajadas.
Supra fantasías en el óxido robótico de tus manos.
Sabor recuerdo,
sabor deconstrucción de tardes,
¡Venga!
¡Vamos
que se hace tarde!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario