La lluvia atrapada
en burbujas de fluidos
parecidos al cristal
con que fabriqué una ventana
entre la superficie de sus ojos
y la emoción de mi mirada,
es tan solo una gota de las olas que provoca.
en burbujas de fluidos
parecidos al cristal
con que fabriqué una ventana
entre la superficie de sus ojos
y la emoción de mi mirada,
es tan solo una gota de las olas que provoca.
Es por eso que no puedo olvidar su sangre.
Es por eso que a la Mujer-enigma
le pondré nombre de Agua
o de flujo o de cristal
para acordarme de ella
cuando se humedezcan
cuando se humedezcan
las nubes que veo allá abajo
o los arboles de mi costado
o las ideas de un adentro
más adentro que lo que hay afuera.
La Mujer-enigma sabe de rituales
que son simples y no rastreros como la magia.
que son simples y no rastreros como la magia.
La Mujer-enigma no sabe de conceptos de condensación,
ni de dinámicas poemarias,
ni de artificios glamurosos ni de hombres,
pero sabe ser mujer.
La Mujer-enigma nada tiene que ver con laberintos acuisiosos,
ni con espasmos como orgasmos,
ni con caos que la subyugan,
ni con premoniciones de semidiosa consumada
al grito de un “te quiero”
porque la Mujer-enigma quiere
o espera más.
La Mujer-enigma no podría ser puta
porque no aspira a paraíso alguno,
ni a deificaciones cosmo entre los hombres,
ni a más mujer entre las mujeres,
ni a más lascivia que a la de sus olas
ni a mas ensoñación de la que ya es,
porque la Mujer-enigma
aspira a eso, a ser Enigma,
La Mujer-enigma no me pertenece,
ni le pertenece a Dios
ni a ninguna sombra porque
mi Mujer-enigma se pertenece a sí.
La Mujer-enigma no se engaña ni se traga su saliva,
ni se siente luz, ni se siente amada
pero lo es.

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