lunes, 5 de septiembre de 2011

Ocupame en invierno

Para Angie Denisse




Conozco el amor en verano
pero es en invierno cuando amo.
Amo los cachos de ti que se diluyen
bajo la sombra espesa de la boca
y entran en un debajo de la lengua
más abajo de la mía.

Amo que estés distante para aprender el alfabeto de la ausencia.

AmarilloMango,
pedazo de angustia que me soterra,
amo tus campos y tu materia de cristal como la lluvia,
amo tus flores que no conozco por que son del cielo.
No hay lugar donde no quepa  tu sabor
y que sea esa nuestra tegua:

Ocupame de la A a la Z
Ocupame de invierno a invierno
Ocupame de condensación a deshielo
Ocupame de eternidad a inicio
Ocupame de terremoto a boca
Ocupame de alfabeto a lengua

Ocupame con un calor como de existencia
Ocupame de destino a ruta
Ocupame de mar a Agua
¡Ocupame!
Soterrame con tu inercia
y haz dinamicas de azúcar sobre el hielo
para que siempre seamos invierno.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Mujer-enigma


La lluvia atrapada

en burbujas de fluidos

parecidos al cristal

con que fabriqué una ventana

entre la superficie de sus ojos

y la emoción de mi mirada,

es tan solo una gota de las olas que provoca.

Es por eso que no puedo olvidar su sangre.

Es por eso que a la Mujer-enigma
le pondré nombre de Agua
o de flujo o de cristal
para acordarme de ella

cuando se humedezcan
las nubes que veo allá abajo
o los arboles de mi costado
o las ideas de un adentro
más adentro que lo que hay afuera.

La Mujer-enigma sabe de rituales

que son simples y no rastreros como la magia.

La Mujer-enigma no sabe de conceptos de condensación,
ni de dinámicas poemarias,
ni de artificios glamurosos ni de hombres,
pero sabe ser mujer.

La Mujer-enigma nada tiene que ver con laberintos acuisiosos,
ni con espasmos como orgasmos,
ni con caos que la subyugan,
ni con premoniciones de semidiosa consumada
al grito de un “te quiero”
porque la Mujer-enigma quiere
o espera más.

La Mujer-enigma no podría ser puta
porque no aspira a paraíso alguno,
ni a deificaciones cosmo entre los hombres,
ni a más mujer entre las mujeres,
ni a más lascivia que a la de sus olas
ni a mas ensoñación de la que ya es,
porque la Mujer-enigma
aspira a eso, a ser Enigma,

La Mujer-enigma no me pertenece,
ni le pertenece a Dios
ni a ninguna sombra porque
mi Mujer-enigma se pertenece a sí.

La Mujer-enigma no se engaña ni se traga su saliva,
ni se siente luz, ni se siente amada
pero lo es.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Irse, morirse.


Arrojar el cuerpo a un hoyo sucio,
desentrañado,
aglomerado de polvo con tintes surrealistas.

Ensayar un vivir que no has vivido.
Regalar el cuerpo en una sola pieza,
implicando huesos, arterias,
 labios y palabras
que se quedaron atoradas en la vergüenza de uno.

Inmóvil,
con terremotos en las tripas
porque algo quiere salirse y gritarle a todos:
que no te lloren, que no te has ido aun,
que no te lloren, que no te avienten putas flores,
que no te entierren,
que te saquen
porque te estas muriendo.
Morirse,
conteniendo el miedo
más insoportable en un traje de muerto.

A oscuras;
buscando la luz
que te habían dicho que verías,
pero no vez nada más que gusanos que se acercan
para acompañarte mientras te pudres
y se te pudren las ganas
de seguir escribiendo cartas post-suicidas.

Morirse totalmente hasta olvidarse de todo;
encerrado como perro en otro encierro
que todos llaman cementerio
pero yo llamo basurero
porque muerto ya no sirvo para nada.

Morirse,
pero en verdad morirse,
gran pretexto para remediar todo y para irse.

Atardeceres deconstruidos


 
Arcas de Noé no aptas para el hombre,
dienunciados que equivalen a la sustancia precisa
del momento final en que todo se oscurece:

No habrá más piernas abiertas
ni mujer de tres días
con sabor a caramelo
y textura que endurece la mirada
por tanto presagio absurdo.

Queda una lejana fragmentación
y unas hojas de poesía que
no equivoca pero si comprende
la palabra efímero desde el cielo hasta su punta
-unas cajitas de arena me lo dijeron
retumbando en la madera de tantas cosas invisibles
que obvio no se ven pero se sienten-.

Sigo respirando aceite.
Sigo sin algunos cachos.
Sigo recomendaciones web
con micro bits que muerden, pero sigo.

Todo en la vida es verde.
Verde con imperfecciones,
verde como el color aural de lo verde,
verde como la putrefacción Lorquiana,
Verde,
 yo no te quiero verde.

Y  así el siseo de lo escondido cuando callas entumece,
hace tiritar de amor,
hace suicidar tus cartas,
hace guiños en el mail
y hace deglutir en carcajadas.

Supra fantasías en el óxido robótico de tus manos.

Sabor recuerdo,
sabor deconstrucción de tardes,
¡Venga!
¡Vamos
que se hace tarde!.