sábado, 30 de julio de 2011
La felicidad nos es indiferente...
Le hablé de la lírica que en un solo ente nos convierte;
le dije de magias,
de globos multicolor y de sirenas tan putas
que en putas sin "tan" convertiste;
por eso vino esa vez,
con cadáveres de mariposas que no sirvieron de cupido
para soplarme en el alma que se me estaba desgajando
por no recordarla cuando estaba contigo.
Sos tan estúpida.
Sos tan caliente y tan olvidable como la plastilina.
¿Qué forma quieres que te dé esta vez
que te diluyes desde el "qué"?
A destruida y B echada a perder
en un almíbar tóxico que con cariño
le decíamos: sí.
Sí, mi amor.
C fragmentada y D con calor innecesario
sabiendo que mientes
como nos mentimos siempre;
no eran rosas las nubes
ni magenta el escepticismo de imaginarnos
con esta ausencia que ya no se siente,
no era yo la figura oblicua
ni tu la redondez de lo simple
porque era simple lo que yo buscaba,
un beso intrascendente porque el amor no trasciende
pero ahí se queda,
se llena de contento y en verdad se convierte,
hace que le crezcan alas que no lo elevan
pero lo hacen beso,
un simple beso disfrazado
para esconder su condición de maravilla
que perdiste desde que te me perdiste
y un cigarro no me dice lo contrario,
y unos tragos no me dicen lo contrario,
y diez anfetas no me dicen lo contrario
porque la felicidad nos es indiferente,
pero a mi me sonríe de vez en cuando.
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