martes, 28 de junio de 2011


Lo triste de llamarte noche
es esperar a que amanezca. 
Un diet coke no sirve para semejante apuro,
una idea de dios tampoco sirve. 

No sirven las plegarias, 
no sirven cacnhitos enmohecidos de la ausencia,
no sirve la lluvia cuando quema 
ni sirve ir a buscarte para decir que vengas, 
que me vuelvo más noche cuando te entibias
y sé nos viene el amanecer encima. 

Por eso quiero dormir no como las otras veces, 
quiero dormirme en serio 
y reinventarme en dos palabras, 
una que sea contigo 
y otra con lo que alguna vez seremos. 

Anochecerme menos es imposible, 
amanecer más tarde no lo podemos; 
es entonces 
que un amargo rojo se detiene a nombrar tu cuerpo, 
pero tampoco sirve.

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