sábado, 11 de junio de 2011


(?)
(Entonces)

Basta ya de que te invoques en el momento áspero,
en la hora en que todos van a dormir
con el deseo de que la angustia les conceda un sueño.

Momento después del tacto.
Momento después del parpadeo constante
para localizar el cuerpo y esperar
a que un dios bien muerto se lo coma
como al paréntesis del otro día o los otros tiempos.

Basta ya de llamarte verbo y esconderte
en un caleidoscopio que perteneció a la muerte
cuando era vida.

Basta ya de nuestro aroma incompleto que reduce a necesidad
(¡Ya no te llames poesía!
¡Ya no te parezcas a la de antes!
Ya soy un poco más monstruo,
la parte falta de equilibrio,
una mala profecía o una defectuosa esperanza).

¡Basta ya de que me vean tus ojos.
Basta ya del entonces
-y los días y los tiempos en un paréntesis-.

Baste el después del tacto,
se suicido el constante, surge la búsqueda
y el dormir espera entonces espera.
Ya no hay muerto.
Basta ya del arrebato;

que sea una suerte de dios quien nos bendiga,
que seas tú, tus ojos y yo, los míos.
Que nos seamos ajenos
como una "o" frente a la boca del silencio.

No habrá alimento que se llame necesidad.
Y entonces seremos lo áspero
para que ya no haya momento.
Hidromiel/M. Radamanthys.

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